El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, murió durante los ataques ejecutados por Estados Unidos e Israel, en medio de la creciente tensión en Medio Oriente.
A través de un comunicado, Trump aseguró que la presunta muerte del líder iraní representa “justicia para el pueblo de Irán” y para ciudadanos de distintos países que, según señaló, fueron víctimas de acciones atribuidas a Jamenei y a su gobierno. El mandatario calificó al ayatolá como “una de las personas más malvadas de la historia”.
Sin embargo, horas antes del pronunciamiento estadounidense, portavoces oficiales iraníes desmintieron la versión y afirmaron que tanto Jamenei como el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se encuentran “sanos y salvos”. Las autoridades de Teherán calificaron las informaciones sobre la supuesta muerte como parte de una “guerra psicológica” impulsada por sus adversarios.
Jamenei ha sido considerado en reiteradas ocasiones un objetivo estratégico en el conflicto regional, particularmente tras episodios de confrontación directa entre Irán e Israel. En enero pasado, el líder supremo enfrentó además una fuerte presión interna luego de masivas protestas que representaron uno de los mayores desafíos a su liderazgo desde la Revolución Islámica de 1979.
Hasta el momento, no existe confirmación independiente sobre la muerte del líder iraní, mientras la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de los acontecimientos y el impacto que podrían tener en la estabilidad regional.