La tasa de fertilidad mundial está en mínimos históricos: en muchas economías de altos ingresos, las mujeres tienen entre 1.5 y 1.8 hijos, muy por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 necesario para mantener estable la población. A la par, millones de trabajadores han dejado atrás los desplazamientos diarios para instalarse en oficinas en casa.

Hasta ahora, la caída de la natalidad y la revolución del teletrabajo se han debatido de manera separada. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que la posibilidad de trabajar desde casa podría estar influyendo silenciosamente en la decisión de formar familia.

Si bien el teletrabajo por sí solo no revertirá décadas de declive demográfico, los investigadores señalan que ofrecer a las personas mayor flexibilidad sobre dónde trabajan se perfila como una de las estrategias más prometedoras y accesibles para ayudar a las parejas a alcanzar el tamaño de familia que desean.

En los últimos 50 años, la fertilidad mundial se ha reducido a más de la mitad, pasando de un promedio de cinco hijos por mujer a 2.25 en la actualidad. En los países más ricos, la tasa incluso llega a 1.3 hijos por mujer, cifra que provocaría que la población se reduzca a la mitad en solo dos generaciones. A pesar de ello, encuestas recientes muestran que las mujeres en estas economías siguen considerando que el tamaño ideal de familia es ligeramente superior a dos hijos.

El teletrabajo, concluyen los autores del estudio, podría ofrecer un alivio inesperado a este desafío demográfico global, al facilitar la conciliación entre la vida laboral y familiar.