El director general de la Policía Nacional, Rigoberto Oseguera Mass, aseguró que la lucha contra la extorsión entrará en una nueva etapa con estrategias reforzadas, reformas legales y operativos más contundentes para enfrentar a las estructuras criminales que mantienen bajo amenaza a miles de hondureños.

El jefe policial afirmó que las autoridades perseguirán a los responsables “donde se escondan” y adelantó que en los próximos días se anunciarán decisiones clave orientadas a debilitar las redes dedicadas a este delito. Según indicó, el objetivo es reducir significativamente el impacto de la extorsión e incluso lograr su desaparición en el país.

La extorsión continúa siendo uno de los problemas de seguridad que más afecta a sectores como el transporte, el comercio y los pequeños emprendimientos. Durante años, empresarios, conductores y propietarios de negocios han denunciado el cobro de “impuestos de guerra” por parte de grupos criminales, obligándolos en muchos casos a cerrar operaciones o abandonar sus actividades económicas.

Las declaraciones de Oseguera Mass surgen en medio de una creciente demanda ciudadana por resultados concretos. Aunque distintos gobiernos han impulsado operativos, unidades especiales y estados de excepción para combatir este delito, la extorsión sigue representando una de las principales preocupaciones de la población.

Mientras las autoridades prometen una ofensiva más fuerte contra los extorsionadores, miles de hondureños continúan enfrentando el temor de perder sus negocios, sus ingresos o incluso su vida por negarse a pagar las exigencias de grupos criminales. El reto para las instituciones será convertir las promesas en resultados visibles y sostenibles para una ciudadanía que lleva años esperando una solución definitiva.