Panamá materializó el control temporal de dos de sus puertos más importantes ubicados en las entradas del Canal, en medio de la creciente tensión comercial entre China y Estados Unidos.

El presidente José Raúl Mulino ordenó la ocupación temporal de los puertos de Puerto de Balboa, en el Pacífico, y Puerto de Cristóbal, en el Atlántico, ambos ubicados en las entradas del Canal de Panamá.

La decisión se produjo luego de que la Corte Suprema de Justicia de Panamá declarara inconstitucional, en enero pasado, el contrato de concesión que durante casi tres décadas permitió a la empresa hongkonesa CK Hutchison Holdings Ltd. operar estas terminales estratégicas.

El mandatario aclaró que la medida “no implica una expropiación de esos bienes, sino su utilización para garantizar la operación de los puertos”, en un intento por enviar un mensaje de continuidad operativa en una infraestructura clave para el comercio internacional.

Desde Hong Kong, el conglomerado rechazó la actuación de las autoridades panameñas. En un comunicado, la compañía afirmó que considera “ilegal” la toma de control de las terminales y advirtió que la decisión genera “riesgos graves para las operaciones, así como para la salud y la seguridad” en Balboa y Cristóbal.

La reacción también escaló al plano diplomático. El secretario de Comercio de Hong Kong, Algernon Yau Ying-wah, expresó su “fuerte insatisfacción y oposición” frente a la “toma forzosa” de los puertos operados por una filial del grupo con sede en esa ciudad.

Por su parte, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, aseguró que su país “defenderá firmemente los derechos e intereses legítimos y legales de la empresa”, añadiendo un componente geopolítico a la controversia.

El acuerdo portuario, vigente desde la década de 1990, había sido considerado uno de los pilares de la presencia empresarial china en esta ruta clave del comercio marítimo global.

La relevancia de ambas terminales es significativa. Solo en el último año movilizaron más de 3,88 millones de TEUs (contenedores estándar de 20 pies), cifra que representa cerca del 40% del movimiento total de carga contenedorizada del país.

Además, Balboa y Cristóbal son fundamentales para el trasbordo regional. Una parte importante de la carga que pasa por estas instalaciones no tiene como destino final el mercado panameño, sino que se redistribuye hacia otros países del continente, consolidando a Panamá como un eje logístico estratégico en el comercio mundial.