Dormir no es un lujo, sino una necesidad biológica esencial para el bienestar del cuerpo. Sin embargo, millones de personas siguen restándole importancia al descanso, pese a las graves consecuencias que puede tener para la salud.
Según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, uno de cada tres adultos no duerme lo suficiente, una situación que aumenta considerablemente el riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión, deterioro cognitivo y trastornos como ansiedad y depresión.
Especialistas advierten que no basta únicamente con dormir ocho horas. La calidad del sueño también juega un papel clave. Muchas personas despiertan cansadas, irritables o con sensación de agotamiento, señales de que el descanso no está siendo verdaderamente reparador.
La doctora Margarita Correa, odontóloga funcional experta en vías aéreas y odontología deportiva, explicó que uno de los principales problemas puede estar relacionado con la forma de respirar durante la noche.
“Respirar por la boca o respirar de manera superficial afecta tu sueño y todo el cuerpo”, señaló la especialista. Además, explicó que la respiración nasal permite filtrar el aire y favorece la producción de óxido nítrico, lo que ayuda a distribuir mejor el oxígeno en el organismo.
Entre las señales más comunes de un sueño de mala calidad destacan los ronquidos, el bruxismo, despertarse con la boca seca o levantarse varias veces al baño durante la noche. También pueden presentarse dolores de cabeza, tensión en el cuello, ansiedad, mal humor y sensación constante de cansancio.
“Todos estos son síntomas de que ese sueño no es reparador y que no están teniendo una buena oxigenación”, advirtió Correa.
Los expertos recomiendan mantener horarios regulares de descanso, evitar pantallas antes de dormir y consultar a un especialista si los síntomas persisten, ya que un mal descanso puede afectar seriamente la calidad de vida.