El presidente Nasry Asfura aseguró este martes que en Honduras persisten problemas históricos que aún no encuentran solución, pese al paso de los años y los cambios de gobierno, luego de sostener una reunión con la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“A mí me cuentan los días, pero han pasado décadas y muchos problemas en Honduras aún no se resuelven”, expresó el mandatario, en una declaración que rápidamente generó reacciones por el trasfondo político y económico de sus palabras.

El pronunciamiento ocurrió en medio del diálogo sobre la situación financiera del país y las perspectivas económicas discutidas con el organismo internacional. Sin embargo, más allá del tema técnico, la frase de Asfura abrió un debate sobre la responsabilidad histórica de la clase política frente a las dificultades estructurales que continúan afectando a la población hondureña.

El gobernante reconoció, de forma implícita, que el tiempo no ha significado soluciones reales para problemas como la pobreza, el desempleo, la inseguridad y las limitaciones en servicios básicos, temas que por años han marcado la agenda nacional.

Aunque sus declaraciones apuntan a rezagos acumulados durante décadas, también dejan sobre la mesa una tensión evidente entre el discurso político y la responsabilidad de quienes han ocupado espacios de poder y toma de decisiones en el país.

La reunión con la misión del FMI se desarrolla en un contexto de presión económica y expectativas sobre las medidas que Honduras deberá impulsar para mantener estabilidad fiscal y atraer confianza internacional.