La polémica por los resultados electorales vuelve a encenderse. Luego de que la consejera Ana Paola Hall afirmara que Salvador Nasralla no ha demostrado que no perdió las elecciones, la exdiputada Ligia Ramos respondió con dureza y le trasladó la responsabilidad al órgano electoral.

Ramos fue directa: Nasralla, según su postura, no tenía la obligación de probar su triunfo, sino que era el ente electoral el que debía garantizar la transparencia del proceso. En ese sentido, recordó que correspondía a las autoridades revisar y contabilizar todas las actas inconsistentes para confirmar la legitimidad del resultado.

“Ustedes eran los que tenían que contar todas las actas y comprobar que Nasry Asfura realmente fue electo. No hicieron su trabajo y le echan la culpa a los demás”, expresó Ramos, elevando el tono del debate.

Las declaraciones reavivan las dudas y críticas en torno al proceso electoral, en un contexto donde distintos sectores continúan cuestionando la transparencia y el manejo de los resultados. Mientras tanto, el cruce de señalamientos entre figuras políticas deja claro que el tema sigue lejos de cerrarse.