El fiscal general de Honduras, Johel Antonio Zelaya Álvarez, aseguró que enfrentó su audiencia de descargo en condiciones “claramente desiguales” y en un escenario que, según afirmó, “rozó la indefensión”.
A través de un pronunciamiento, Zelaya sostuvo que se presentó “con la frente en alto” por respeto a la ley y al pueblo hondureño, pese a que —según denunció— no se le permitió recopilar ni presentar las pruebas necesarias para ejercer una defensa plena.
“El respeto a la ley, la convicción institucional y mi compromiso con el pueblo hondureño son las razones por las que comparecí”, expresó.
El fiscal también cuestionó que durante la audiencia se admitieran los testimonios de siete testigos y argumentos en su contra, sin que se le brindara la oportunidad de responder a cada una de las acusaciones.
En medio del proceso, Zelaya confirmó que ha sido suspendido de su cargo, aunque dejó claro que —a su criterio— esto no afecta su integridad ni sus principios.
“Se me ha suspendido del cargo, pero no se suspende mi conciencia, ni mi integridad”, enfatizó.
Asimismo, defendió su trayectoria pública, asegurando que no está basada en privilegios, sino en el esfuerzo y un firme sentido de justicia.
El fiscal manifestó su confianza en que la verdad prevalecerá y que, con el tiempo, se demostrarán los elementos que —según dijo— no pudo presentar durante el proceso.
Finalmente, envió un mensaje a la ciudadanía: “Sigo de pie, con la dignidad intacta y la convicción firme de que la justicia debe ser un ejercicio de equidad y verdad”.