El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, lanzó nuevas y polémicas declaraciones desde Estados Unidos, en las que acusó a sectores políticos y judiciales de haber actuado con parcialidad para favorecer el ascenso de la izquierda al poder en el país.
Hernández afirmó que han salido a la luz supuestos videos del año 2013, en los que —según dijo— aparece el cuñado de la presidenta Xiomara Castro negociando con narcotraficantes hondureños.
“Ahora hemos visto que existen vídeos desde el año 2013, cuando yo competía con la izquierda radical de Honduras, en los que el cuñado de la expresidenta Xiomara Castro aparece negociando con los capos de la droga de mi país”, expresó el exmandatario.
El exgobernante sostuvo que, pese a la supuesta existencia de ese material, no se presentaron acusaciones contra esas personas, mientras que, en su caso, aseguró haber sido señalado sin pruebas directas.
“Y no solo no les acusaron a ellos sino que me acusaron a mí, sin un solo vídeo o audio, ni llamadas telefónicas, ni documentos, ni absolutamente nada”, manifestó.
Acusa una supuesta estrategia política
En su declaración, Hernández fue más allá y aseguró que detrás de su proceso judicial existió una supuesta intención de “proteger” a figuras vinculadas al actual oficialismo y abrirle el paso al partido Libre.
“Buscaban protegerlos a ellos y pavimentar el camino para que la izquierda radical llegara al poder en Honduras, como en efecto llegó en el año 2021”, señaló.
Las declaraciones del expresidente vuelven a agitar el escenario político hondureño, especialmente por el señalamiento directo contra personas cercanas a la familia presidencial y por el uso del tema del narcotráfico como arma de confrontación política.
Nuevo capítulo en la confrontación política
Las afirmaciones de Hernández se producen en medio de un ambiente marcado por la polarización y por los constantes cruces entre figuras del oficialismo y la oposición.
Hasta el momento, no ha habido una reacción oficial inmediata por parte del gobierno de Xiomara Castro ni del partido Libre respecto a estas declaraciones.
El pronunciamiento del exmandatario suma un nuevo episodio a la narrativa de confrontación que sigue marcando la política hondureña, ahora con acusaciones que apuntan directamente al entorno más cercano del poder.