Este 15 de mayo inició oficialmente la temporada ciclónica 2026 en el océano Pacífico oriental, un periodo que se extenderá hasta el próximo 30 de noviembre y que marca el comienzo de la vigilancia permanente ante la posible formación de tormentas tropicales y huracanes.

El arranque de la temporada también representa el fin de la intensa ola de calor que afectó al país en los últimos días, caracterizada por altas temperaturas, elevada sensación térmica y condiciones secas en varias regiones.

Con el ingreso de esta nueva etapa climática, se espera un incremento gradual de la humedad y cambios en las condiciones del tiempo, lo que podría traducirse en lluvias más frecuentes durante las próximas semanas.

Aunque la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Centro Nacional de Huracanes (NHC) informaron que no se prevé la formación de ciclones en los próximos cuatro días, los pronósticos anuales apuntan a una temporada más activa de lo habitual.

Las proyecciones indican que podrían desarrollarse entre 18 y 21 tormentas con nombre en el Pacífico oriental, impulsadas por la consolidación de un posible fenómeno de “Súper El Niño”.

Honduras en vigilancia

Las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño y el aumento de la temperatura del océano podrían favorecer una temporada ciclónica intensa en la región.

De acuerdo con los pronósticos oficiales, durante 2026 podrían formarse al menos 17 sistemas ciclónicos, de los cuales hasta 10 alcanzarían categoría de huracán.

El Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) advirtió que uno o dos huracanes podrían afectar de manera directa o indirecta al territorio hondureño durante esta temporada.

Ante este panorama, las autoridades mantienen vigilancia constante debido al riesgo de lluvias intensas, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en distintas zonas del país.

Los expertos recomiendan a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales y preparar planes de prevención ante cualquier eventualidad climática.