El gobierno encabezado por Nasry Asfura, a través de la Secretaría de Energía, oficializó la eliminación del subsidio al gas licuado de petróleo (GLP) de uso doméstico, una medida que impactará directamente en el costo de vida de miles de familias y pequeños negocios en el país.

A partir de la fecha, el precio del GLP registra un incremento de 7.48 lempiras, lo que representa un ajuste inmediato para los consumidores que dependen de este recurso esencial para la preparación de alimentos.

El subsidio, que se mantuvo vigente durante varios años como un mecanismo de alivio económico, deja de aplicarse en un contexto de creciente presión sobre los precios de productos básicos y servicios.

El titular de la Comisión Administradora de Petróleo (CAP), Fernando Lobo, confirmó la suspensión definitiva de este beneficio, advirtiendo que el comportamiento del mercado internacional podría seguir incidiendo en futuras variaciones del precio.

Analistas señalan que esta decisión podría generar un efecto en cadena, elevando costos operativos en sectores como la gastronomía y el comercio informal, además de reducir el poder adquisitivo de los hogares hondureños.

Con esta medida, el GLP se suma a la lista de productos que han experimentado incrementos recientes, profundizando el desafío económico para la población.