El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, respondió con firmeza a la amenaza del mandatario estadounidense Donald Trump de cortar relaciones comerciales con España, luego de que Madrid se negara a permitir el uso de sus bases militares para una ofensiva contra Irán.

Durante una comparecencia en el Palacio de La Moncloa, Sánchez dejó clara la postura de su gobierno: “La posición española se resume en cuatro palabras: no a la guerra”. Subrayó que la negativa responde a la defensa del derecho internacional y al rechazo de resolver conflictos mediante acciones bélicas.

El jefe del Ejecutivo afirmó que España mantiene la misma línea que ha sostenido frente a los conflictos en Ucrania y Gaza, insistiendo en que el respeto al derecho internacional es un principio que “nos protege a todos”.

En su intervención, Sánchez evocó la invasión de Irak en 2003, cuando el gobierno español encabezado por José María Aznar respaldó la ofensiva liderada por Estados Unidos. “El mundo ya ha estado aquí antes”, advirtió, al señalar que aquella guerra dejó como saldo un aumento del terrorismo, así como crisis migratorias y económicas.

Las declaraciones del mandatario español elevan la tensión diplomática entre ambos países en un momento clave para la geopolítica internacional, mientras se mantiene la incertidumbre sobre las posibles repercusiones comerciales y estratégicas del desencuentro.