La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó oficialmente el inicio del fenómeno climático El Niño en el océano Pacífico tropical, un evento que, según expertos, podría convertirse en uno de los más intensos registrados en las últimas décadas y contribuir a que las temperaturas globales alcancen niveles sin precedentes.
De acuerdo con los pronósticos científicos, existe un 63 % de probabilidad de que este episodio evolucione hacia una categoría "muy fuerte" o incluso "súper El Niño" antes de finalizar el otoño, situándolo entre los eventos más poderosos observados desde que comenzaron los registros modernos en 1950.
Los especialistas explican que El Niño se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico, lo que altera los patrones climáticos en distintas regiones del planeta. Aunque se trata de un fenómeno natural, los científicos advierten que su impacto podría verse amplificado por el calentamiento global provocado por las actividades humanas.
Esta combinación genera preocupación debido a que podría desencadenar olas de calor más intensas, fenómenos meteorológicos extremos y nuevos récords de temperatura a nivel mundial durante los próximos meses.
Entre los efectos esperados se encuentran fuertes inundaciones en zonas del este de África, América del Sur y el sur de Estados Unidos, mientras que países como Australia e Indonesia podrían enfrentar condiciones más secas, aumentando el riesgo de incendios forestales y sequías severas.
Asimismo, expertos alertan sobre posibles repercusiones en la producción agrícola, el suministro de alimentos y las economías locales, especialmente en regiones vulnerables a los cambios climáticos extremos.
Las agencias meteorológicas internacionales mantienen un monitoreo constante de la evolución del fenómeno, al considerar que los próximos meses serán determinantes para evaluar la magnitud de sus impactos y preparar medidas de adaptación ante posibles emergencias climáticas.