Estados Unidos analiza este martes 28 de abril de 2026 la más reciente propuesta de Irán para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio mundial de hidrocarburos, que permanece prácticamente paralizado desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.
La iniciativa surge en un contexto de negociaciones estancadas entre Washington y Teherán, orientadas a poner fin a una crisis que ha generado un fuerte impacto en la economía global. El doble bloqueo en esta vía marítima ha provocado un alza sostenida en los precios de la energía, elevando la preocupación en los mercados internacionales.
Desde Irán, las autoridades han reiterado que Estados Unidos “no está en condiciones de dictar su política” a otras naciones, marcando distancia en medio de un diálogo que no logra avances concretos.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos anunció su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo, en una decisión que responde —según fuentes cercanas a su Ministerio de Energía— a la necesidad de proteger su “interés nacional”.
La medida refleja tensiones internas dentro del cartel petrolero, liderado por Arabia Saudita, y responde al rechazo de Abu Dabi a seguir sujeto a cuotas de producción, especialmente ante una eventual normalización del tránsito en el estrecho de Ormuz.
Aunque en el terreno se mantiene una frágil tregua desde hace casi tres semanas, las negociaciones entre las partes continúan sin avances significativos, prolongando la incertidumbre en una de las regiones más sensibles para el equilibrio energético mundial.