Una estatua que representa a Jeffrey Epstein y al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una pose inspirada en la icónica escena de Titanic con Jack y Rose, fue instalada cerca del Capitolio.
La instalación sorprendió a transeúntes y turistas al aparecer a escasos metros del Capitolio, el colectivo artístico lanzó un mensaje cargado de ironía y crítica, que busca incomodar y abrir debate sobre el poder, la memoria y los escándalos que han marcado la política estadounidense.
La obra, atribuida al colectivo artístico The Secret Handshake, busca generar debate sobre las relaciones de poder y los escándalos que han manchado la política estadounidense.
Su ubicación estratégica convierte la pieza en un gesto de confrontación simbólica hacia las instituciones.