El Congreso Nacional contará por primera vez en la historia con una sede fuera de la capital hondureña, luego de la firma de un convenio que permitirá la instalación de una oficina legislativa en San Pedro Sula, departamento de Cortés.
Según las autoridades, la nueva sede tendrá como objetivo acercar el trabajo parlamentario a la población de la zona norte del país, facilitando la atención a patronatos, emprendedores, sindicatos, organizaciones sociales, gremios y otros sectores que buscan gestionar iniciativas o plantear necesidades ante el Poder Legislativo.
El acuerdo fue suscrito entre el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, y representantes de la Oficina Administradora de Bienes Incautados (OABI). Además, contempla la entrega de otro inmueble en Tegucigalpa para el funcionamiento del Foro de Presidentes de Poderes Legislativos de Centroamérica, la Cuenca del Caribe y México (Foprel).
Desde el Legislativo se argumenta que la medida forma parte de un proceso de descentralización institucional que permitirá una relación más cercana con los ciudadanos de la región norte, considerada uno de los principales motores económicos del país.
No obstante, el anuncio también ha generado debate entre diversos sectores. Mientras algunos consideran positiva la apertura de espacios que acerquen la gestión pública a la población, otros cuestionan si la creación de una nueva sede representa una prioridad nacional y si los recursos destinados a este proyecto pudieron invertirse en otras necesidades urgentes.
La decisión abre además una discusión sobre el alcance real de la descentralización del poder en Honduras y sobre el impacto administrativo y financiero que tendrá la operación de esta nueva oficina legislativa en San Pedro Sula.