Un estudio internacional con más de 20,000 participantes de 106 países reveló una posible relación entre la depresión y el aumento de la temperatura corporal, un hallazgo que podría abrir nuevas vías para el tratamiento de los trastornos de salud mental.

La investigación, denominada TemPredict y publicada en la revista científica Scientific Reports, se desarrolló durante siete meses a partir de 2020. Los participantes utilizaron el anillo inteligente Oura para monitorear su temperatura corporal y completaron encuestas periódicas sobre su estado emocional y síntomas depresivos.

Aunque el objetivo inicial del estudio era detectar cambios fisiológicos asociados al COVID-19, los investigadores descubrieron que las personas con síntomas depresivos más severos tendían a registrar temperaturas corporales ligeramente más altas que quienes reportaban menos síntomas.

Además, los datos sugirieron que los participantes cuya temperatura corporal permanecía más estable durante las 24 horas del día mostraban una tendencia a presentar una depresión más intensa. Sin embargo, los científicos aclararon que este último resultado no alcanzó significancia estadística.

Los especialistas consideran que estos hallazgos podrían contribuir al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas basadas en la regulación térmica del cuerpo, aunque subrayan que aún se necesitan más investigaciones para comprender la naturaleza exacta de esta relación.

El estudio destaca la importancia de seguir explorando los vínculos entre la salud física y mental, especialmente en enfermedades tan complejas y extendidas como la depresión.