La nueva colaboración urbana “Rosita”, interpretada por Tainy, Rauw Alejandro y JHAYCO, encendió una polémica que rápidamente saltó de la música a lo personal. Una mención a Christian Nodal bastó para reavivar el conflicto público entre el cantante y la madre de su hija, Cazzu.
Tras varios intercambios de mensajes en redes sociales, Nodal volvió a pronunciarse, esta vez enfocándose en el desacuerdo de paternidad respecto a su hija Inti, de dos años. “Ya que todo está abierto al público, que alguien me diga cómo puedo ejercer mis derechos y vínculo como padre si no se me permite”, escribió el artista en su canal de difusión de Instagram, generando una ola de reacciones entre sus seguidores.
En un tono más firme, el intérprete aseguró que durante las mediaciones realizadas en Argentina se buscó priorizar el interés superior de la menor, pero que las condiciones planteadas no permitieron llegar a un acuerdo. “Se hicieron peticiones completamente irracionales que muy poco justo tenían que ver con nuestra bebé”, afirmó, dejando claro que las negociaciones no prosperaron.
La controversia no es nueva. En ocasiones anteriores, Cazzu había señalado que no podía salir de su país con la niña debido a que Nodal no firmaba los permisos correspondientes, lo que desató una intensa discusión en redes sociales. La artista también manifestó que, aunque recibe apoyo económico, considera que no es suficiente para cubrir los gastos de manutención.
Por su parte, Nodal respondió previamente con un comunicado legal en el que aseguró haber aportado 12 millones de pesos en efectivo durante un año, cifra que —según su versión— demuestra su compromiso financiero.
Mientras tanto, el cantante celebró recientemente su cumpleaños número 27 junto a su esposa, Ángela Aguilar, en una fiesta temática que también captó la atención mediática.
La disputa, que comenzó con una línea en una canción, vuelve a colocar bajo los reflectores una situación personal que ambos artistas han llevado, cada vez con menos filtros, al escenario público. La música suena… pero el eco del conflicto sigue marcando el ritmo.