Academia China de Ciencias dio un nuevo paso en la investigación biomédica espacial al enviar embriones artificiales humanos a la estación espacial Tiangong con el objetivo de analizar cómo la microgravedad y la radiación cósmica afectan las primeras etapas del desarrollo humano.
El experimento busca comprender si procesos biológicos fundamentales podrían desarrollarse fuera de la Tierra, un aspecto clave para futuras misiones espaciales de larga duración hacia la Luna o Marte.
Los modelos utilizados no son embriones humanos convencionales. Se trata de estructuras conocidas como “blastoides”, creadas en laboratorio a partir de células madre humanas y diseñadas para imitar fases tempranas del desarrollo embrionario, especialmente entre los días 12 y 21 posteriores a la fecundación, cuando ocurre la gastrulación, etapa esencial para la formación de órganos y tejidos.
Según científicos chinos, estos modelos no tienen capacidad de convertirse en un feto o en un bebé, lo que permite avanzar en investigaciones complejas sin enfrentar muchas de las restricciones éticas asociadas al uso de embriones humanos tradicionales.
La misión incluyó el cultivo de las muestras durante cinco días en órbita dentro de la estación Tiangong. Posteriormente, los embriones artificiales fueron congelados para ser analizados nuevamente en la Tierra.
Especialistas consideran que este tipo de investigaciones podría aportar información decisiva sobre los efectos del espacio en el cuerpo humano y abrir nuevas posibilidades para la medicina regenerativa y la exploración espacial.