El expresidente Porfirio Lobo Sosa lanzó fuertes señalamientos contra su correligionario Juan Orlando Hernández, a quien acusó de haber estado “metido hasta el cuello” en el tráfico de drogas y de operar, desde el poder, una supuesta estructura para controlar el paso de cargamentos aéreos en el país.

Durante sus declaraciones, Lobo recordó que a Hernández Alvarado se le conocía desde su etapa en el Congreso Nacional de Honduras con el apodo de “caseta de peaje”. “Así le decían, y no solo yo lo sé”, afirmó, sugiriendo que el sobrenombre aludía a la presunta exigencia de pagos para facilitar decisiones políticas o administrativas relacionadas con el tránsito de aeronaves en el espacio aéreo hondureño.

El exmandatario sostuvo que estas prácticas no eran un secreto dentro de los círculos políticos y que, según su versión, formaban parte de un esquema más amplio de control y beneficio ilícito desde posiciones de poder.

Lobo también hizo referencia a otras muertes violentas, entre ellas la de abogados vinculados a procesos judiciales relacionados con el entorno de Tony Hernández, hermano del exgobernante. Aunque no profundizó en detalles, insinuó que estos hechos ocurrieron en un contexto marcado por investigaciones y tensiones derivadas de casos de alto perfil.

Hasta el momento, no ha habido una reacción pública inmediata por parte de Hernández ante las declaraciones. El señalamiento reabre el debate sobre los vínculos entre política y narcotráfico en Honduras y vuelve a colocar en el centro de la discusión a figuras clave del pasado reciente del país.