La decisión del Congreso Nacional de sustituir el retrato de Luis Redondo por el de Jorge Cálix continúa generando reacciones en el ámbito político.

La designada presidencial María Antonieta Mejía cuestionó la medida y lanzó fuertes críticas, al considerar que se trata de una acción que vulnera los principios institucionales.

“La ilegalidad no se honra en retratos, ni puede presentarse como memoria histórica institucional. La historia se construye con legitimidad, respeto a la ley y verdadero servicio al país”, expresó la funcionaria.

Sus declaraciones se suman al debate que ha surgido en torno a la legalidad y legitimidad de las decisiones adoptadas dentro del Legislativo, en un contexto marcado por tensiones políticas y cuestionamientos sobre la conducción del Congreso.

El cambio de retratos ha sido interpretado por distintos sectores como un gesto simbólico con implicaciones políticas, lo que mantiene activa la discusión pública sobre la institucionalidad y el respeto al marco legal en Honduras.