Moscú vivió una de las jornadas más tensas desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, tras ser blanco del mayor ataque ucraniano registrado contra la capital rusa desde la invasión lanzada por Moscú en febrero de 2022.
Según las autoridades rusas, cerca de 200 drones impactaron objetivos en los alrededores de la capital, provocando incendios y enormes columnas de humo visibles desde varios puntos de la ciudad. El ataque dejó al menos 17 personas heridas en la región de Moscú, informó el gobernador local, Andréi Vorobiov.
El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron alrededor de 1.000 drones y cuatro misiles de crucero ucranianos en distintas regiones del país durante un período de 24 horas, en lo que calificó como una de las ofensivas más intensas del conflicto.
Uno de los incidentes más graves ocurrió en la región de Rostov, al sur de Rusia, donde un depósito de petróleo fue alcanzado por un ataque que provocó un incendio y dejó una persona fallecida.
Las imágenes difundidas en redes sociales y medios internacionales mostraron densas columnas de humo elevándose sobre instalaciones industriales y zonas periféricas de Moscú, mientras algunas operaciones de transporte se vieron afectadas por razones de seguridad.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, confirmó que las fuerzas ucranianas llevaron a cabo ataques de largo alcance contra la región de Moscú. El mandatario señaló que la ofensiva fue una respuesta a recientes bombardeos rusos sobre Kyiv y reiteró su llamado para poner fin al conflicto mediante una solución diplomática.
"Es hora de poner fin a esta guerra, y Rusia debe dar los pasos necesarios en el ámbito diplomático", manifestó Zelensky.
La escalada de ataques evidencia una nueva fase del conflicto, en la que Ucrania ha incrementado su capacidad para golpear objetivos estratégicos dentro del territorio ruso, mientras Moscú continúa con operaciones militares sobre ciudades e infraestructura ucraniana. El intercambio de ataques profundiza la tensión y mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una mayor expansión de la guerra.