Un análisis internacional publicado en la revista científica Nature Medicine advierte que las dietas bajas en cereales, verduras, semillas, frutos secos y ácidos grasos omega-6, combinadas con un alto consumo de sodio, incrementan el riesgo de mortalidad por cardiopatía isquémica.

El estudio, realizado en 204 países durante tres décadas, estima que una alimentación deficiente estuvo relacionada con más de 4 millones de muertes y la pérdida de aproximadamente 97 millones de años de vida saludable solo en 2023.

Los investigadores señalan que estos resultados permiten comprender mejor cómo los patrones alimentarios influyen en el desarrollo de enfermedades como infartos y angina de pecho, consideradas entre las principales causas de muerte a nivel mundial.

Además, destacan que la dieta es uno de los factores de riesgo modificables más importantes en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

A diferencia de investigaciones previas, centradas en países o dietas específicas, este trabajo identifica 13 factores dietéticos asociados a la mortalidad por cardiopatía isquémica, ampliando el panorama global del impacto de la alimentación en la salud pública.